martes 17 de noviembre de 2009

Regalos, por Hank Jones


Hay regalos que se nos dan en vida que es muy difícil que sepamos llegar a apreciarlos hasta que reparemos en la imposibilidad de que se repitan. Con la fotografía aprendí que no hay dos lugares iguales en dos momentos distintos y que cada momento es diferente a todos los anteriores y a todos los posteriores.
Nunca, probablemente, volveré a oír a Hank Jones. Porque tiene 91 años y no durará para siempre y, si dura un poco más, quizá no vuelva a Lisboa. O quizá esté yo en otro sitio cuando el vuelva. O mi oído se esclerosará por completo. Pero nunca, nunca volveré a escuchar a Hank Jones. Nunca a unos metros de su piano, como me encontraba el otro día.
Hank Jones es, posiblemente, uno de los pianistas de jazz más importantes de la historia. Porque es historia del jazz. Nacido en 1918 en Mississippi, comenzó a tocar piano en clubes de Michigan y Buffalo y Nueva York, donde, después de pasar por algunas big bands de menor tronío, se une en 1947 a Coleman Hawkins que dirige una big band (Jazz at The Philarmonic) cuya voz es Ella Fitzgerald y con ellos permanece hasta 1951, año en que se junta a Johnny Hodges y a Artie Shaw en diferentes proyectos. En 1956 se une a la banda de Benny Goodman y es contratado como pianista de la CBS, donde permanecerá 17 años, no siendo eso impeditivo de colaborar con los mayores artistas del bebop y el cool, como Cannonbal Adderley o Wes Montgomery, Charlie Parker, Oscar Peterson o Max Roach.
Si eso no es un currículum, no enviaré nunca más el mío a ningún sitio.
Como curiosidad, deciros que Hank Jones es hermano de otros dos grandes del jazz, Elvin Jones (batería del John Coltrane Quartet y, una vez fallecido Coltrane, del McCoy Tyner trio) y Thad Jones (trompetista, percusionista y líder de big band). Curioso, teniendo un padre que consideraba el jazz como "maléfico".
Como digo, no volveré a escuchar en vivo a Hank Jones, ni a ningún otro músico de las generaciones que él acompañó. Todos desaparecieron, víctimas de las drogas, la vejez...
Pocos sobrevivieron, Haynes, Rollins. Pero aún menos conservaron la elegancia y la profesión que Hank Jones demostró en el escenario el otro día. La de un hombre que sabe todo sobre el jazz, porque ha nacido con él, y morirá con él. El sentido del compás perfecto, de la elegancia en las entradas, de la perfección en cada nota, del orden que merece hasta la improvisación.
No hay casi nadie así en el mundo. Y yo tuve la suerte de ver a uno.
Y como todos los regalos que nos da la vida, no hay nada mejor que compartirlo, en lo posible, con los próximos.
Amigos, sesión doble de Hank Jones (os conmino a reconocer los músicos a los que acompaña al piano en el primer vídeo... a ver cuanto sabéis de jazz)






domingo 15 de noviembre de 2009

Beau



© Eduardo Gavín Gómez

Cada vez nos resultará más difícil armonizar o cada vez nuestra perspectiva será más baja

jueves 12 de noviembre de 2009

Finestra



©Eduardo Gavín Gómez, 2009

"Lo único que recordamos es esa ventana abierta...". Gregorio Marañón.

martes 10 de noviembre de 2009

No la olvidéis

Porque durante más de medio siglo, Europa vivió dividida, víctima de una guerra que comenzó en el siglo XIX. Y durante años, una fisura repugnante recorrió el centro del continente, el terrible Telón de Acero. Y como símbolo de este telón, existió un muro, un muro vergonzoso en el corazón de Europa. Durante 28 años, Berlín estuvo dividida en dos mitades por un muro levantado por sorpresa, por el terror instaurado por las dictaduras comunistas que asolaron el Este europeo, lllevando a la miseria a millones y a la muerte a otros tantos.
Porque fueron muchos los que sucumbieron del otro lado por sus ideas, por su conciencia o por su deseo de cambiar la vida vigilada y planificada que el otro lado les concedía.
La vergüenza murió ese día. Y si hubo una alegría mayor, no fue, de cierto durante mi vida. Porque una guerra que acaba, es una guerra que acaba. Pero esta era una guerra que acababa bien.


lunes 9 de noviembre de 2009

9 de Noviembre del 89


No olvidéis esa fecha. No olvidéis esa fecha jamás.


domingo 8 de noviembre de 2009

Nuevamente, la belleza


Explorando los límites de lo humanamente posible, creo que estoy haciendo una terapia de cura del Sindrome de Stendhal, durante un periodo en el que siento cada vez más no pertenecer a mi especie que me resulta incomprensible y moralmente repulsiva. A la vez, hubo indivíduos que consiguieron cosas como ésta.
Felix Mendelsohn-Bartholdy, nacido en una familia judía convertida al luteranismo, fue considerado un niño prodigio. Y lo cierto es que en su corta vida, fue uno de los compositores más prolíficos de la historia. Y no solo la cantidad es abrumadora, la calidad lo es aún más.
Todos los géneros musicales fueron objeto de su creatividad, siendo además un pintor amateur notable y dotado para la escritura. Su bonhomía, placidez y educación eran exquisitas.
Sin embargo, su desahogo económico, su éxito profesional y, sobre todo, su origen judío no se le perdonaron en la Europa cretina del XIX y primera mitad del XX, recibiendo insultos del imbécil de Wagner, al que jamás dedicaré un post y, posteriormente, de ese zumo de la estupidez germánica (que también existe y no en pequeña cantidad) que fueron los nazis. Su obra fue ninguneada hasta la extenuación. Quizá porque como decía en un post, era demasiado bella como para no estar prohibida.


sábado 7 de noviembre de 2009

Paseo



© Eduardo Gavín Gómez

Unos pasos más allá del bullicio. Un callejón florentino sirve para cualquier cosa.

Berlioz


Este hombre fue mi compositor más odiado -vi su biopic con una gripe de esas infantiles, muy marcantes- hasta que, en la juventud, y ya hablo de la juventud en pasado, descubrí la Sinfonía Fantástica. ..
Hector Berlioz es desde ese momento uno de mis favoritos. Y no sólo por eso, sino porque él, al contrario de mí, tuvo lo que hay que tener para dejar la absurda carrera de medicina y dedicarse a lo que quería, la música. Sólo por eso ya merece mi aplauso.
Pero la Sinfonía en sí es una delicia.
Y no podía dejar de regalaros una parte.
Curiosamente, la primera interpretación que me ha aparecido buscando en Youtube ha sido la de la Orquesta Sinfónica de Aragón, tocando en el auditorio de mi ciudad, en la magnífica Sala Mozart. No será la mejor, pero "fem terra".


viernes 6 de noviembre de 2009

Barrio Sésamo


A veces sorprende lo bien educadicos que estamos. Sin duda, la influencia del hogar es lo más (y quizá lo único) importante. La escuela molda el barro del que estamos hechos, pero no es lo mismo modelar mármol que arcilla, eso está claro. Y lo que sin duda es necesario, son herramientas. Métodos de cálculo simple que nos lleven al complejo, letras que nos llevan a las palabras. Humor simple que nos lleva al sentido del humor.
Si alguien debía llevarse un premio Nobel de la paz, aunque sea imposible recibirlo a título póstumo, ése debía ser Jim Henson y el canal americano CTW que decidió que Barrio Sésamo era una buena idea para educar mediante la tv.
Barrio Sésamo nos enseñó cosas que hoy nos cuesta olvidar. Y diferencia a quien lo vió de quien no lo vió, porque el segundo se tambalea por la calle.
Barrio Sésamo fue uno de los mayores servicios sociales que la televisión ha dado en su patética historia.
Barrio Sésamo cumple hoy 40 años. Y todos sus educandos nos debemos felicitar. Y yo felicito dejándoos a mis favoritos Epi y Blas y los títulos de crédito final en los que la armónica la toca nada más y nada menos que el músico de jazz Toots Thielemans. A ver si lo mío viene de aquí.





Ambos escorpiones, y con una clara tarea educativa.
;)

Kerkaporta



©Eduardo Gavín Gómez, 2009

Alguien olvidó, sin duda, cerrarla. No se puede permitir esta belleza.

jueves 5 de noviembre de 2009

Dantesque




© Eduardo Gavín Gómez, 2009

¡Oh, insensatos afanes de los mortales! ¡Qué débiles son las razones que nos inducen a no levantar nuestro vuelo de la Tierra!

San Miniato al Monte



© Eduardo Gavín Gómez, 2009

Una luz en la penumbra, un susurro entre los cánticos. Y el paisaje más bello que nuestros ojos pueden contemplar.
Hay lugares donde mirar solamente, es pecado.

martes 3 de noviembre de 2009

Los cómicos también mueren: José Luis López Vázquez

Si ha habido un actor español de cabo a rabo, creador de estilo en interpretación, es éste. Un hombre, José Luis López Vázquez que ha sido protagonista y artífice de lo mejor y también de lo peor que ha dado el cine español.
Lo peor, pues aquellas películas del llamado "destape", en las que cumplía con sus papeles de españolito ridículo frente a las suecas, al igual que otros grandes, como Landa.

Lo mejor, pues todo lo demás, desde su debut en el cine en el año 1954, hasta nuestros días. La lista de títulos que son imprescindibles para cualquier cinéfilo (y no me refiero al ámbito español) son muchos y de muy variado género:
"El pisito" y "El cochecito", dos maravillas del cine dirigidas al final de los 50 por el italiano genial Marco Ferreri (que habría de dirigir la maravillosa "La Grand Bouffe"), en los que López Vázquez protagoniza al español medio de la España de post-postguerra, haciendo lo posible para salir de la miseria - en una suerte de lo que yo llamo neorrealismo español, que es parecido al italiano, pero con el consabido "cachondeo" español, el humor negro y amargo que nos hizo crear también ese género tan nuestro que es la tragicomedia -.

Una comedia como la fabulosa "Atraco a las tres", de mi conterráneo aragonés José María Forqué (con el que volvería a trabajar, por ejemplo en "Un millón en la basura") a la que he decidido que algún día dedicaré un post, donde es un conspirador sorprendente e incapaz, y en donde se reúne una generación de actores que hicieron historia del cine.
Su papel secundario en la que es para mí la mejor película (nuevamente hilariante y lacrimosa) española de la historia "Plácido", donde consigue el objetivo de Berlanga, que no era sino el de ser la voz que empuja a Plácido a su agonía cómica.
Una película, mediometraje, de terror que pocas veces será superada, como "La Cabina", de Antonio Mercero, donde López nos transmite su terror como pocos actores han hecho (ver video abajo, que es solo media hora)
"Mi querida señorita" de Jaime de Armiñán, donde en plena dictadura se atrevió con un papel que atacaba la hipocresía y abogaba por la libertad sexual, tocando el transexualismo de lleno.
O la fantástica (nuevamente Berlanga) "La Escopeta Nacional", donde bordaba un papel perfecto de noble simplón y casquívano justo en los inicios del reinado en España de un monarca de semejantes características.
En fin, que cualquiera de ellas vale el precio del dvd. Y quién no lo tenga claro, que vea el video a continuación...

sábado 31 de octubre de 2009

Por qué la gente mueve la cabeza en los conciertos de Jazz?: Brad Mehldau


Flojo, flojo. Como me cuesta decir esto. Descubrí a Brad Mehldau cuando aún vivía en España y aún era estudiante de Medicina. De sopetón y siendo poco avisado sobre la contemporaneidad en el jazz, lo cierto es que me dejó con la boca abierta. Porque era una época la de los 90, la de los inícios del gran pianista de Florida, aunque neoyorquino de adopción. En trío, que es como mejor está, y en su época más joven, recién formado el trío, tras abandonar la formación del genial Joshua Redman. Lo cierto es que ése jazz que se toca en silencio de sala de conciertos, y no en bullicio humoso de club no me atraía mucho en aquél momento de mi vida, pero lo que es cierto es que fue allí donde empecé a sentir el magnetismo del jazz "upstream".

Un cierto parecido con los reyes del Cool, a los que empezaba a admirar, abandonando el Bebop (siempre he sido muy cronológico en todo). Ser joven y de aspecto normal, nada engreído. Esas cosas me gustaron. Y su interpretación, que era pluscuamperfecta.
Después comenzó, como Getz, a admirar la música brasileña (y le alabo el gusto). Y a meterse en solos. Y por último y por desgracia, a versionar para Jazz a los Beatles y Radiohead. Y hacer este tipo de locuras, a mí, me cansa.

Ayer, a última hora, compré entradas para el concierto que ofrecía en Lisboa en el CCB. Viene mucho por aquí (a Zaragoza va el día 8, al Festival de Jazz del que tanto me gusta hablar) y tiene muchos fans. Ese es un problema de un mal público y de un músico de jazz que casi ya no lo es. Porque cuando un pianista de jazz tiene fans de su figura y no de su música, se ha convertido en un artista pop. Lo siento, pero es así. Me explico explicando el concierto desilusionante;
La cosa comenzó con una de Rodgers y Hammerstein que me heló la sangre, por la banalidad y por la interpretación demasiado melódica y orientada a banda sonora de algún film indie.
Asustadísimo, miraba a mi lado encontrando una mirada perdida. Prosiguió el artista con "Cheryl" de Charlie Parker, otros standards y una de Chico Buarque que no reconocí. Y aquí una pausa a partir de la cual, comenzó una pianada pseudoNewAge, que me reconcomío las criadillas. Nuevamente mirando a mi izquierda para encontrar complicidad. Y la encontré, entornando la mirada. Unos 20 minutos de música melódico-melodramática, una especie de Phillip Glass borracho, dulzona, tontuna, bastarda toda la música que tocó. Una cosa como para pasarla en el ascensor de un Marriott. O en un planetario fino.
Cual fue mi sorpresa (no fue tanta, porque ya voy conociendo a determinados tipos de público y al Lisboeta también), aplausos en pie. Yo ya calculaba que encontrar mil aficionados al Jazz en Lisboa con tiempo para ir un Jueves a Belém, no era fácil. Por eso allí había de todo, como en botica; y sobre todo, fans de un pianista pop, puestos en pie, exigiendo amortizar su entrada con varios bises que yo, personalmente, dispensaba.
Pero ahí me equivocaba, porque ahí sono un brillante y Bill Evansesco "Night and Day", un "It Might as Well be Spring" muy à la Petrucciani. Y así hasta 7 temas en 5 bises, tal era el entusiasmo del pueblo. Lo cierto es que ese entusiasmo me sirvió para amortizar la entrada, oír a uno de los mejores pianistas de jazz de nuestro tiempo y disfrutar de algo que me estaba ulcerando el bajo vientre.
Valió la pena? SIN DUDA! No se ve un pianista así todos los días. Pero esas veleidades comerciales me amargaron lo que podía haber sido el concierto de Jazz del año.
Así que sí, amigos jazzeros de Zaragoza, el día 8, como regalo de cumpleaños, id y aplaudid mucho, que tocará lo que nos gusta. O llevad piedras.

Mientras os dejo, al auténtico Brad Mehldau, al que ví en esos tiernos (por mí lo digo) 90s.


martes 27 de octubre de 2009

20000


Ya sé que es cansado y repetitivo, pero gracias.
Lo celebraré como el Capitán Nemo...

Os regalo una delicia con poca calidad de imagen, pero de dominio público


viernes 23 de octubre de 2009

Aclaración para los ofendidos

Procónsul Romano

Que serán, de cierto, los únicos que no lo entendieron.

Proconsul africanus

jueves 22 de octubre de 2009

Ya de vuelta

Curiosamente, ésta es la primera foto que me ha salido en Google buscando Proconsul e Hidalgo. Teniendo en cuenta que vengo de Italia y que alguno de los que aquí mento ha pasado el Rubicón de la decencia y de lo aceptable, me parece muy ad hoc

Pues sí, ya habréis visto, por los posts anteriores, que he vuelto. No sé si entero, porque parte de mí se queda en cada sitio que visito y en los aeropuertos que sufro... (Barajas, que mal parida T4... A quién se le ocurre?)

En los quince días que me he ausentado han ocurrido algunas cosas y muchas desagradables.
Por ejemplo y empezando por lo fácil, la enésima manifestación contra el aborto. Porque no nos engañen, señores. Es contra el aborto y punto. Yo, personalmente estoy en contra del aborto por una cuestión de estilo. No lo considero ninguna broma ni ningún entretenimiento. Es una práctica de ultimo recurso y repugnante en muchos aspectos (y creo saber de lo que hablo). La cuestión está en la necesidad de la misma. Y, por motivos que serán más o menos felices, es necesario. Ya está. Oír otra vez lo de la vida y la concepción y tal, aburre a cualquiera. Andar con argumentos "científicos" es una conversación retorcida e ignorante de quien no ve las cosas más que desde su posición social y poco o nada sabe del asunto científico. Y en eso los dos lados van igual.

Otra de las cosas maravillosas fue la magnífica celebración a la que acudieron algunos de los procónsules (veáse el hábil juego semántico) de Esquerra Republicana de Catalunya. Una pedazo de manifestación reivindicativa con antorchas y todo. Después del pequeno putsch de Arenys, ahora antorchas y soflamas nacionalistas. Ya sólo falta romper vidrios (o ya lo habrán hecho?) y quemar, con las antorchas, enseres, seres y algún libro. Pues banderas también ya.
Se pondrán como se pongan, pero el nacionalismo con antorchas no es progreso, es progenización. Si intelectualmente es repugnante, socialmente es peligroso. Y más aún cuando se sitúan en una situación del pedestal desde el que pueden decir lo que les venga en gana, arrogándose el derecho de censurar soflamas semejantes del rival. Ésa es la democracia que defienden. La libertad de expresión de mis ideas frente a sus inaceptables pajas mentales, señor.
Vomitivo.
Como vomitiva es la capacidad de nuestros ministros de mentir con el aval del BOE y de la mayor parte de la prensa "libre", viendo que señores presidentes de gobiernos regionales y ministros alternadamente durante dos décadas acumulan la sorprendente cuantía patrimonial (no olvidemos que incluye los inmuebles y algunos muebles) de 68000 euros. O sea, que una de tres, o es ludópata, o es un sinvergüenza o es un gestor dispensable. Escójase lo que se quiera y actúese en consecuencia.
Y por fin, los premios. Los premios nobel. Y me cuesta escribir todo con minúscula, pero es que los sucesivos jurados de la academia sueca (nuevamente minúsculas) se superan año tras año en lo suyo. Antes, era necesario haber contribuído a la paz para llevarse el premio de la Paz. Ahora basta con decirlo. Y lo mismo con la literatura. Un premio a una autora casi desconocida en España y Portugal, pero también en Italia, Francia y el Reino Unido (estaba viendo las noticias en tres lenguas, así soy yo). Esto convierte a los premios suecos en una especie de herramienta promocional de escritores talluditos que no están propiamente llegando a lo que esperaban y que esto les sienta como agua de rosas.

Así que aquí estoy, glicémico, rabioso, como recien despertado demasiado pronto de una siesta maravillosa.
Y todo sin un único nombre propio. Por si las moscas, que estos modernos roceros se ofenden en el honor como si hidalgos fueran (o fuesen).

Porque aún no estoy preparado...

Pisa, ©Eduardo Gavín Gómez

... para volver, ni para escribir nada. Os dejo una mirada que quizá diga más de lo que yo alguna vez pueda...

martes 20 de octubre de 2009

Paolo Conte


Que lo sé, que me repito. Aunque no es el caso más flagrante de olvido por mi parte. Hace unos meses, hablaba de Paolo Conte y de mi canción favorita, Genova per Noi. No pude ponerla en su momento porque no estaba disponible en esa maravilla de herramieta semilegal que es Youtube. Así que, hoy, regresado de Italia, en un día de lluvia, si, sono un po cosi selvático.
Ahí la tenéis.


lunes 19 de octubre de 2009

Camilo José Cela


Se cumplen hoy 20 años del último premio Nobel concedido a la literatura española. Y ese último premio le fue concedido al irreverente y buscadamente grosero, excelente literato, Camilo José Cela. No soy un gran conocedor de la obra de Cela, pero reconozco que su "La Familia de Pascual Duarte" me heló la sangre con mis catorce años recién cumplidos. Después, su figura pública, agresiva, insultante, me encantaba. Y hoy la he echado de menos cuando en la televisión (española) se comentaba el gallegismo (o galleguez o galleguidad) del Marqués de Iria Flavia, Camilo José Cela Trulock, de padre gallego, sí, y madre inglesa y se comentaba que nunca había escrito en la lengua materna. Que espero que no se refiriesen al gallego, sino al inglés. Aunque tal y como va el país(es), lo dudo.
Lo de la madre inglesa tiene su aquél, porque justifica el humor y la afición a la escatología elegante del sujeto. Lo del padre gallego, sólo suma más al humor anglo.
Ese humor, pero también una tristeza tremebunda empapan toda su obra, en la que la muerte, el sexo, la escatología y la violencia explotan permanentemente, superando el pre-tremendismo de Blasco Ibáñez y emulando en lo perfecto de la descripción al propio Galdós.
En fin, que a pesar de la devaluación de los Nobel que es cada año más evidente y ridícula, recordar esta fecha es una excusa perfecta para releer la obra referida aquí arriba o el "Viaje a la Alcarria" o "La Colmena", que son básicas en la literatura española del Siglo XX y quizá, de siempre. De verdad que vale la pena.

Acompaño el texto sobre el último Nobel español, con otra de las facetas de este hombre humorístico y genial (del que ya querrían aprender otros Nobel aburridísimos), más popular, especialmente en España, y que ha de causar sorpresa entre los muchos no-hispanos que visitan el café.

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