Porque durante más de medio siglo, Europa vivió dividida, víctima de una guerra que comenzó en el siglo XIX. Y durante años, una fisura repugnante recorrió el centro del continente, el terrible Telón de Acero. Y como símbolo de este telón, existió un muro, un muro vergonzoso en el corazón de Europa. Durante 28 años, Berlín estuvo dividida en dos mitades por un muro levantado por sorpresa, por el terror instaurado por las dictaduras comunistas que asolaron el Este europeo, lllevando a la miseria a millones y a la muerte a otros tantos.La vergüenza murió ese día. Y si hubo una alegría mayor, no fue, de cierto durante mi vida. Porque una guerra que acaba, es una guerra que acaba. Pero esta era una guerra que acababa bien.








3 comentários:
Hay cosas que aunque pasen los años, nunca deben olvidarse, aunque el muro se derribara debemos recordar “siempre” que no hace tanto existió.
“Porque una guerra que acaba, es una guerra que acaba. Pero esta era una guerra que acababa bien.” Me gustó especialmente esta frase.
Un saludo
Te salio bonito el texto.
Aunque yo, más pesimista, no sé si es válido hablar de guerras acabadas, si acaso en Europa no, desde luego, en Cuba, China, Corea del Norte, seguro que me olvido de algún infierno más.
Saludos
El muro cayó y a la vez otros se han levantado, es algo que no acabo de entender, esa necesidad de reafirmación mediante la exclusión, muros facticos y muros mentales, muros etéreos que dividen y enfrentan
Publicar un comentario en la entrada